domingo, 6 de noviembre de 2011

El túnel

Situado a las afueras del pequeño pueblo de Klevan (Клевань) en la región ucraniana de Rivne, este túnel en la espesura del bosque se ha convertido en toda una atracción. Modelado por el paso del tren, las ramas de los árboles se han transformado en una "galería de una cueva" en mitad de la frondosidad. Conocido como "Тоннель любви" ("Túnel del amor" en ruso) muchas parejas van a este lugar recóndito para realizar espectaculares fotografías.

Tomado de Meridianos (mas fotos), visto en menéame.

domingo, 30 de octubre de 2011

Hemos estado esperando todos estos años



Oi Va Voi es una banda británica que lleva el nombre de una exclamación yiddish derivado popular moderna hebrea que significa, aproximadamente, "Oh, Dios mío!" Es una banda experimental de Londres, Inglaterra, que se formó a finales de 1990. Su sonido se basa en la música judía tanto de las tradiciones Ashkenazi y Sefardí, que incluye tanto el klezmer y la música judeo-española, así como de Europa del Este, la música popular, especialmente de Hungría, así como la música electrónica contemporánea.

Los miembros actuales de banda son: Nik Ammar (guitarra, mandolina, voz, producción), Josh Breslau (batería, percusión, producción), Leo Bryant (bajo), Steve Levi (clarinete y voz) y David Orchant (trompeta). Sus invitados son: Anna Phoebe (violín), Lucy Shaw (bajo), Bridgette Amofah (voz) y Alice McLaughlin (voz).

Viajar por el faz de la tierra (2009) es el cuarto álbum de estudio publicado por esta banda experimental Oi Va Voi. La primera canción del álbum es "en espera".

sábado, 22 de octubre de 2011

El agradecimiento.

Esta fotografía muestra a una doberman embarazada besando a un bombero exhausto. Éste acababa de rescatarla de un incendio de su casa, llevándola fuera del edificio. Un fotógrafo de The Observer, de Charlotte, Carolina del Norte (EE.UU.) logró capturar el momento en el que la perra besaba a su rescatador.

viernes, 30 de septiembre de 2011

El ombligo del mundo



En 1888 nos adjudicamos la misteriosa Isla de Pascua, «el ombligo del mundo», o Rapanui, como se llama en el idioma pascuence. Está perdida en la inmensidad del océano Pacífico, a dos mil quinientas millas de distancia del Chile continental, más o menos a seis horas en avión desde Valparaíso o Tahití. No estoy segura de por qué nos pertenece. En esos tiempos bastaba que un capitán de barco plantara una bandera para apoderarse legalmente de una tajada del planeta, aunque sus habitantes, en este caso de apacible raza polinésica, no estuvieran de acuerdo. Así lo hacían las naciones europeas; Chile no podía quedarse atrás.

Para los pascuences el contacto con Sudamérica fue fatal. A mediados del siglo XIX la mayor parte de la población masculina fue llevada al Perú a trabajar como esclavos en las guaneras, mientras Chile se encogía de hombros ante la suerte de aquellos olvidados ciudadanos. Fue tal el maltrato que recibió esa pobre gente, que en Europa se levantó una protesta internacional y, después de una larga lucha diplomática, los últimos quince sobrevivientes fueron devueltos a sus familias. Iban infectados de viruela y en poco tiempo la enfermedad exterminó al ochenta por ciento de los pascuences que quedaban en la isla.

El destino de los demás no fue mucho mejor. Las ovejas se comieron la vegetación, convirtiendo el terreno en un pelado cascote de lava, y la desidia de las autoridades –en este caso, la marina chilena– sumió a los habitantes en la miseria. En las últimas dos décadas el turismo y el interés del mundo científico han rescatado a Rapanui.

Diseminados por la isla, hay monumentales estatuas de piedra volcánica, algunas de más de veinte toneladas de peso. Estos moais han intrigado a los expertos por siglos. Tallarlos en las laderas de los volcanes y luego arrastrarlos por un terreno irregular, erguirlos en una plataforma a menudo inaccesible y colocarles encima un sombrero de piedra roja, fue tarea de titanes.

¿Cómo lo hicieron? No hay rastros de una civilización avanzada que expliquen semejante proeza. Dos razas diferentes poblaron la isla y, según la leyenda, una de ellas, los arikis, poseía poderes mentales superiores, mediante los cuales hacía levitar a los moais y los trasladaba flotando sin esfuerzo físico hasta sus empinados altares. Es una lástima que esa técnica se haya perdido. En 1940, el antropólogo noruego Thor Heyerdahl fabricó una balsa, llamada Kon Tiki, con la que navegó desde Sudamérica hasta Isla de Pascua, para probar que existió contacto entre los incas y los pascuences.

Fui a Isla de Pascua en el verano de 1974, cuando sólo había un vuelo semanal y el turismo casi no existía. Enamorada del lugar, me quedé tres semanas más de lo planeado y así coincidí con el estreno de la televisión y una visita del general Pinochet, quien encabezaba la junta militar que había reemplazado a la democracia unos meses antes. La televisión fue recibida con más entusiasmo que el flamante dictador. La estadía del general fue de lo más pintoresca, pero no es ésta la oportunidad de entrar en detalles. Baste decir que una nube traviesa se colocaba estratégicamente encima de su cabeza cada vez que quiso hablar en público, empapándolo como un estropajo. Llevaba el propósito de entregar títulos de propiedad a los pascuences, pero nadie se interesó demasiado por recibirlos, ya que desde tiempos muy antiguos cada uno sabía qué pertenecía a quién y temían, con razón, que ese papelito del gobierno sólo sirviera para complicarles la existencia.

Texto extraido de "Mi país inventado" (2003), de Isabel Allende.
Imagen tomada del blog "El Viajero", de Paco Nadal en El país.

sábado, 10 de septiembre de 2011

Nuevos gitanos

En su serie New Gipsyes, Iain McKell documenta la vida de los "nuevos gitanos británicos". No se trata de una comunidad etnicamente gitana, si no de grupos nómadas que recorren el país con sus caravanas tiradas por caballos. McKell lleva más de 10 años fotografiando esta forma de vida. Visto en miraycalla.com y en meneame.net

miércoles, 31 de agosto de 2011

La obscenidad y el cariño


1 de Mayo de 2007. El beso prohibido, el gesto obsceno, la mayor tropelía y desmán que un jefe de estado puede hacer al Islam… demostrar cariño a su anciana profesora… ¡y en público! Cuando la dignidad y un sentido común cargado de afecto se cruzan con la sacralizada Sharia surgen fotografías y polémicas tan ridículas como esta. El presidente iraní, Mahmud Ahmadineyad, el mayor defensor de las rancias leyes islámicas, desbocando su apasionado afecto hacia la tercera edad y en la televisión estatal. Los clérigos, todavía más integristas que el propio presidente, denunciaron la indecencia. Nunca, en 28 años de historia, un alto cargo postrevolucionario había llevado el peor acto de pornografía de Estado al público iraní: tocar a una mujer fuera del ámbito privado. ¡¡Y eso que llevaba guantes!! Está claro que todos los presidentes tienen su momento Lewinsky.

Texto e imagen tomado de kurioso.es (post), dedicado a los maestros y maestras que mañana comienzan el nuevo curso.

jueves, 18 de agosto de 2011


Aquellos ojos míos de mil novecientos diez

no vieron enterrar a los muertos,
ni la feria de ceniza del que llora por la madrugada,
ni el corazón que tiembla arrinconado como un caballito de mar.

Aquellos ojos míos de mil novecientos diez
vieron la blanca pared donde orinaban las niñas,
el hocico del toro, la seta venenosa
y una luna incomprensible que iluminaba por los rincones
los pedazos de limón seco bajo el negro duro de las botellas.

Aquellos ojos míos en el cuello de la jaca,
en el seno traspasado de Santa Rosa dormida,
en los tejados del amor, con gemidos y frescas manos,
en un jardín donde los gatos se comían a las ranas.

Desván donde el polvo viejo congrega estatuas y musgos,
cajas que guardan silencio de cangrejos devorados
en el sitio donde el sueño tropezaba con su realidad.
Allí mis pequeños ojos.

No preguntarme nada. He visto que las cosas
cuando buscan su curso encuentran su vacío.
Hay un dolor de huecos por el aire sin gente
y en mis ojos criaturas vestidas ¡sin desnudo!

New York, agosto 1929.

Poema y dibujo de Federico García Lorca, en el 75 aniversario de su asesinato a manos del fascismo español tras el golpe del 18 de Julio de 1936.